11 oct. 2015

La cuchara de porcelana.

En un lugar en oriente, había una montaña muy alta y con su sombra tapaba la aldea. Y por ello los niños crecían raquíticos y enfermos. Un día un viejo, el más viejo de todos, salió de la aldea en dirección a la montaña con una de esas cucharitas chinas de porcelana en su mano.

Y la gente del pueblo de dijeron:

- ¿Adónde vas viejecillo?

-Voy a la montaña.

-¿Y a qué vas?

-Voy a mover la montaña.

-¿Y con qué las vas a mover?

-Con esta cucharita.

-Jajaja, Nunca podrás.

-Sí, nunca podré, pero alguien tiene que comenzar a hacerlo.


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