14 dic. 2010

Tras un rostro.

Mirando. Tras cada rostro veo una historia, una historia que me es desconocida en casi todos sus recovecos. Vuelvo a mirar, y tras esos ojos intuyo y construyo mi propia visión de esa historia.

Es un ejercicio que alimenta mi ser... Todos tenemos una historia detrás. Un amigo, un desconocido, el mendigo con el que nos cruzamos cada día, aquella chica que cruzó la mirada contigo durante un instante... ¿quién sabe cuantos pequeños momentos de alegría y de tristeza habrán vivido y sentido todos ellos?. Todas esas piezas ha construido el puzzle de lo que son, Todos ellos han sido moldeados por las manos de un destino que deseaban manejar, pero que a veces se les ha revelado en su contra.

Y, ¿cuantos de esos momentos han sido vividos de una forma y ahora el recuerdo los ha transformado en algo alejado de lo que fueron realmente?. Es algo innato al ser humano olvidar. Yo diría que es un ejercicio sano, el rencor siempre reside en uno mismo.

Siendo consciente de ser una más de las figuras de este ajedrez, cada vez siento más la necesidad de perdonar, de no combatir las agresiones ajenas. Cuando alguien agrede, de alguna forma, el problema reside en él mismo.

Por eso cada vez me preocupo menos y observo... escucho lo que me dicen las miradas, miradas que dejan entrever historias... historias todas ellas tan valiosas como las de cualquier otra persona. Todos somos protagonistas de nuestra propia historia. Somos constructores de nosotros mismos.


3 comentarios :

Anónimo dijo...

Dicen que los ojos son el reflejo del alma, y que una mirada vale más que mil palabras….. Cuando uno agrede, el problema reside en él mismo, pero afecta a el que recibe esta agresión….y entonces la víctima no comprende lo que dicen los ojos del agresor, su mente no lo entiende, siente impotencia, sus verdades son tan distintas, porque sus almas son simplemente opuestas….
Pero si hay una Verdad,"la mirada diferencia a unos de otros", unos olvidarán y miraran más allá para construir un nuevo paisaje y otros se quedarán con su rencor mirando el muro que se han construido en frente de ellos mismos….


La Princesa.

sito dijo...

princesa: Dicen que destruir es mucho más sencillo que constrir, pero esos muros de los que hablas son muy dificiles de derribar porque la gente los confunde con su propia esencia, son los cimientos de su propia personalidad. Soportan el peso de las inseguridades, alejan la aceptación de los defectos propios, son una escusa para no enfrentarse a la adaptación a entornos y situaciones en constante cambio... ¿como derribar dichos muros si uno mismo no los ve ni los distingue como algo perjudicial? he ahí la cuestión.

Anónimo dijo...

Esos muros no los puede destruir uno mismo, solo los de alrededor creen ser capaces de hacerlo cuando en realidad es un trabajo sin éxito.... es inutil destruirlos, porque cuando caen no se encuentran nuevos caminos, tan solo te entierran entre sus piedras.

La Princesa. ;)